
¡Sí, claro! Todo el mundo aprende a esquiar, unos más rápido y otros más despacio. No importa la edad ni si eres deportista: lo importante es empezar con calma y con alguien que te dé seguridad.
En la primera clase empezamos en terreno llano: aprendemos a ponernos los esquís, a movernos, a frenar y a levantarnos. Cuando te sientes cómodo, subimos a la cinta y a las pendientes más suaves.
Mi consejo: ven descansado, con ropa cómoda y sin prisa. El miedo es normal y se va en cuanto ves que controlas la velocidad.
